viernes, 30 de octubre de 2009

Paul Verlaine (1844-1896)


 













Mi sueño familiar
Tengo siempre este sueño extraño y penetrante
De una mujer desconocida, a la que amo, y me ama,  
Y  no es, cada vez, ni del todo la misma 
Ni del todo diversa, y me ama y me comprende.

Porque me comprende, y mi corazón, transparente 
Solo para ella, ¡Ay! ya no es un problema 
Solo para ella, y los sudores de mi pálida frente 
Solo ella sabe refrescarlos, con su llanto.

¿Si es morena, rubia o pelirroja? – Lo ignoro. 
¿Su nombre? Recuerdo que es suave y sonoro 
Como los de los amados que la Vida exiló.

Su mirada es igual a la mirada de las estatuas,  
Y, su voz, lejana, y calma, y grave, conserva 
La inflexión de las voces queridas que se han callado.








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