domingo, 12 de septiembre de 2010

Yves Bonnefoy (1923)


Toda la noche

Toda la noche la bestia se movió en la sala,
Qué es este camino que no quiere acabar,
Toda la noche la barca buscó la orilla,
Qué son estos ausentes que quieren retornar,
Toda la noche la espada penetró la herida,
Qué es este tormento que nada comprende,
Toda la noche la bestia gimió en la sala,
Ensangrentada, negada la luz de las salas,
Qué es esta muerte que nada va a sanar ?

Toute la nuit
Toute la nuit la bête a bougé dans salle,/Qu’est-ce que ce chemin qui ne veut pas finir,/Toute la nuit la barque a cherché le rivage,/Qu’est-ce que ces absents qui veulent revenir,/Toute la nuit l’épée a connu la blessure,/Qu’est-ce que ce tourment qui ne sait rien saisir,/Ensanglanté, nié la lumière des salles,/Qu’est-ce que cette mort qui ne va rien guérir?//
Yves Bonnefoy, Poèmes, Paris, Gallimard, 1982.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Henri Deluy (1931)


a) El olor familiar


Había tierra en
Aquel avión que se alejaba.

**
Nadie venía, nadie. La
Que veías de pie, acostada,

Casi desnuda, medio desnuda, en tus
Sueños. Antes. Luego. Ya que

No soñabas nunca.

**
Ninguna noche era lo suficientemente larga, ningún
Día era lo suficientemente largo, para componer

Juntos las horas que no pertenecían
Ni al día ni a la noche.

**
Nada más que un cielo azul.
Gritos. Discusiones.

El lunfardo de todos los días. Y en la
Mañana, te arriesgabas, te

Deslizabas, sin moverte, lejos hacia
El interior. Lo que

Prolongaba los ruidos y las
Claridades del afuera.

**
Ir hacia aquella desaparición del
Instante en los ángulos de

Una muralla. Hacia lo que
No sabías en lo

Que buscabas. O este
olor familiar, cerca

Del hombro, bajo los telas.

**
Mancha de tizne sobre una piedra.
Elementos diferentes en

Cada uno de los árboles negros
Cubiertos de cristales

Opacos, y nadie, Ingeborg,
Nadie sabía

Qué sucedía con la
Jauría de cuervos perdidos en el

Polvo.

**
Aliteraciones desmesuradas. Cortas
Consonancias, mediocres

Derivaciones de leyendas sobre
Los orígenes del mundo,

Orígenes del fin del mundo;
Pobres secuencias

Empobrecidas de lo que tú piensas-
Si es que piensas- cuando
Piensas.

**
Calle Tortuga en Arbat.
Marina, hombro a

Hombro consigo misma,
No tardaría más

De veinte años para dirigirse
A la muerte.

**
Ya no envejecía. Ya no tenía amantes, ni mujeres, ni
Hombres. En un bosque que ella no
Conocía. Todo

Su cabello, todos sus dientes,
Cerca de ella, en un lugar

Que ella ignoraba, cerca de raíces
Y de tallos que no

Había visto nunca.

**
Ya no escribía. Ya no escribía
En ruso. Ni en alemán. Ni en

Francés. Ni un solo poema. Ni una
Sola estrofa. Ni siquiera un verso.

Ni siquiera una última palabra.

***
a)      L’odeur familière
Il y avait de la terre dans/ cet avion qui s’éloignait.//Personne ne venait, personne. Celle//Que tu voyais debout, couchée,//Presque nue, à demi nue, dans tes// Rêves. Avant. Après. Puisque tu//Ne rêvais jamais.//Aucune nuit n’était assez longue, aucun/Jour n’était assez long, pour composer//Ensemble les heures qui n’appartenaient/Ni au jour ni à la nuit.//Rien de plus qu’un ciel bleu. Des/Cris. Des contestations.// L’argot de tous les jours. Et au/Matin, tu te risquais, tu//Glissais, sans bouger, loin vers/L’intérieur. Ce que//Prolongeaient les bruits et les/Clartés de l’au-dehors.//Aller vers cet effacement de l’/Instant sur les anles d’//Un mur de clôture. Vers ce que/Tu ne savais pas dans ce//Que tu cherchais. Ou cette//Odeur familière, près//De l’épaule, sous les tissus.//Tache de suie sur une pierre./Éléments différents dans//Chacun des arbres noirs/Recouverts de cristaux//Opaques, et personne, Ingeborg,/Personne ne savait ce//Que devenait la meute des corbeaux perdus dans la poussière.//Allitérations démesurées. Courtes/Consonnances, piètres//Dérivations de légendes à propos/Des origines du monde,//Des origines de la fin du monde ; //Pauvres séquences//Appauvries de ce que tu penses-/Si tu penses-quand//Tu penses.//Rue Tortue de l’Arbat./Marina, épaule contre//épaule avec elle-même,/Ne mettait guère plus//De vingt ans pour marcher/À la mort.//Qui ne vieillissait plus. Qui n’/Avait plus d’amantes, ni//D’amants. Dans un bois qu’elle ne/Connaissait pas. Tous//Ses cheveux, toutes ses dents,/Près d’elle, dans un lieu//Qu’elle ignorait, près de racines/Et de tiges qu’elle n’/Avait jamais vues.//Qui n’écrivait plus. Qui n’écrivait plus//En russe. Ni en allemand. Ni en//Français. Plus un seul poème. Plus un seul quatrain. Pas même un vers.//Pas même un dernier mot.//



Henri Deluy, Les arbres noirs, Paris, Flammarion, 2006.



 

jueves, 26 de agosto de 2010

Sylvia Plath (1932-1963)













Soy vertical
Pero quisiera ser horizontal.
No soy un árbol cuya raíz en la tierra
Absorbe minerales y amor materno
Para que cada marzo mis hojas resplandezcan,
Tampoco soy la belleza de un macizo de flores
Que suscita todo tipo de exclamaciones por sus colores espectaculares
Ignorando que pronto habré de perder todos mis pétalos.
Comparados a mí, un árbol es inmortal
Y una flor, pequeña, pero más llamativa,
Y quisiera poseer la longevidad de uno y la audacia de la otra.

Esta noche, bajo la infinitesimal luz de las estrellas,
Los árboles y las flores han despedido sus frescos aromas.
Yo camino entre ellos, sin que ninguno parezca advertirme.
A veces pienso que mientras duermo
Debo parecerme a ellos a la perfección-
Los pensamientos se tornan borrosos.
Me resulta más natural, recostarme .
Entonces el cielo y yo entramos en franca conversación,
Y habré de ser útil cuando finalmente me recueste:
Entonces los árboles por fin tal vez me toquen, y las flores tengan tiempo para mí.

I am vertical
But I would rather be horizontal.
I am not a tree with my root in the soil
Sucking up minerals and motherly love
So that each March I may gleam into leaf,
Nor am I the beauty of a garden bed
Attracting my share of Ahs and spectacularly painted,
Unknowing I must soon unpetal.
Compared with me, a tree is immortal
And a flower-head not tall, but more startling,
And I want the one's longevity and the other's daring.


Tonight, in the infinitesimal light of the stars,
The trees and the flowers have been strewing their cool odors.
I walk among them, but none of them are noticing.
Sometimes I think that when I am sleeping
I must most perfectly resemble them --
Thoughts gone dim.
It is more natural to me, lying down.
Then the sky and I are in open conversation,
And I shall be useful when I lie down finally:
Then the trees may touch me for once, and the flowers have time for me.



sábado, 14 de agosto de 2010

Henri Pichette (1924-2000)

Jirones de un manuscrito amoroso
(Paris, 1948)

Ningún pecado. Prefiero la lógica desfalleciente, en su mecánica literalidad, bella y rebelde, con frecuencia roja, casi descabellada, a veces miel, a veces viscosa, la lógica de una mariposa, de una flor carnívora o de una uña de mujer.
...
La Iglesia suprimió la razón en nombre del Espíritu Santo. Más, transportada por el amor, mi razón es la cosa de espíritu-mente excelente que vuela en el espacio de tu alma. Mi demonio primaveral nidifica en la mielga de tus muslos suaves.
...
(el sexo siempre luego del sexo y frente siempre al otro sexo ávido y listo a jugarse al número del edén) (el sexo árbol de la vida, el sexo musageta, el sexo clave de los sueños) decididamente el Sexo lleva la voz cantante.
...
Mi pariente, mi transparente, mi hermana enemiga! tus nocturnas locuras están impregnadas de lucidez. Resulta normal que llegue a delirarte, tan cierto es que nadie sigue los designios de su corazón.
...
Corazones en su punto cúlmine al servicio de cerebros encendidos por las ganas locas y muy-positivimente lógicas de hacer el amor y perfeccionar el amor!
****
Tengo los dos ojos, los dos grandes ojos abiertos, los dos grandes ojos felinos, los dos bellos ojos felinos, los dos bellos grandes ojos claros y oscuros de la Mujer sobre mi almohada. Sus ojos donde ver
tanto el mar fosforescente,
o el prado ultraflorido,
a veces las rosas al despuntar el día,
recién las violetas al bajar el sol,
allí, agua que parece dormir
– un mar plano calmo sin bruma ni vela ni e muda
...
Bajarán, los ojos. Serán gemas, los ojos, como los de un demonio que inicia una plegaria.
...
Tus dunas se estremecen con mi procesión de besos. ¡Montes de gozo son tus pechos ! y tu pubis un prado salobre.
...
suave, dócil, bellamente delineada de venas azul virginal, fresca ardiente, rozando el alga, abundante y primaveral, sombría, ambarina, ofrecida, abierta,
...
Final desnudo y completamente nuevo, eres la mujer en su oriente. Yo recojo tus primeras voluntades.
****

Si, al ofrecer la mirada tanto a la tierra como al cielo, estás a la espera de algo suave, feroz, vivaz, almizcleño, puro y perturbador, apasionado, que contenga la danza bajo el agua y la lucha en el aire, juegos de miedo y la ordalía del hierro candente, la lira salvaje y el acuerdo perfecto, ven y ve!
Si, herida bienaventurada, deseas la pulpa cálida y el bálsamo de saliva y el manto de bruma y la reja en el mar y el aliento del ciervo en los bosques en flor y el roce de los pétalos y el tanino sangriento, ven y ve!
Si luchadora como dices ser, no temes mi victoria, te tengo previsto un desfile de antorchas . ¡Sal a las calles, y vuelve a mí desnuda!
Si buscas la leyenda del Corazón de antaño, la huella del Amor, el Vagabundo bajo los puentes de arco iris, el velo de novia y el pico de cigüeña, toma mi corazón en marcha... que late hasta las estrellas!... Y mira cómo llega el poema del mundo sobre las alas de los años luz. Leerás directamente en mi Edad Media, mi Roma o mi prehistoria, y yo seré tu almanaque.
Si a él te invoca el Pájaro-Gato o el Violoncello-Andrógino, atravesaré el aura de tu cuerpo, el fluido de tu alma cuyos signos de eternidad percibí en mis sueños de joven estudiante. En la escuela de la vida, me transformé en sujeto de tu verbo adorable.
****
Orando y adorando al pequeño dios ciego, la santa está desnuda con su larga caballera de oro en la capilla blanca.
...
Tus uñas precisas me cautivan: se diría que, cuando me acarician, carboneros palustres se hacen el pico sobre la rama de mi vientre.
...
la cabeza del falo como un corazón invertido
...
Conságrame con tus aceites íntimos, seré el ungido de la Mujer.
...
¡Oh paraíso paradojal! ¡Oh volcánica voluptuosidad!
tú hacia mí para ti sobre mí en ti unida a mí devenida en tú
acariciada hasta el corazón
*******

Lambeaux d’un manuscrit d’amour
(Paris, 1948)

Pas de péché. Je préfère la logique syncopée, mot-à-motrice, belle et rebelle, plusieurs fois rouge, à un cheveu d’être folle, tour à tour miel et glu, la logique d’un papillon, d’une fleur carnivore ou d’un ongle de femme.
L’Église a donné tort à la raison au nom du Saint-Esprit. Or, transportée d’amour, ma raison est la chose d’esprit excellente qui vole dans l’espace de ton âme. Mon démon printanier nidifie à la fourche de tes jambes suaves.
(le sexe toujours après le sexe et devant toujours l’autre sexe avide et prompt à faire jouer le chiffre d’un éden) (le sexe arbre de vie, le sexe musagète, le sexe clef des songes) décidemment le Sexe a la voix capitale au chapitre.
Ma parente, ma transparente, ô ma sœur ennemie! tes nocturnes folies baignent dans la lucidité. Il est normal que j’en vienne à te délirer, tant est vrai que personne ne tient les commandes de son cœur.
Cœurs battant leur plein au service des cerveaux embrasés par l’envie folle et très-positivement logique de faire et de parfaire l’amour!
****
J’ai les deux yeux, les deux grands yeux fendus, les deux beaux yeux félins, les deux beaux grands yeux clairs et sombres de la Femme sur mon oreiller. Ses yeux où voir
Tantôt la mer phosphorescente,
ou la prairie ultrafleurie
quelquefois les roses de la pointe du jour,
tout à l’heure les violettes du jour frisant, là, de l’eau qui a l’air de dormir
_une mer plane coite sans brume ni voile ni e muet
Ils descendront, les yeux. Ils seront escarboucles, les yeux, comme d’un démon qui prie.
Tes dunes frissonnent quand mes baisers font caravane. Des monts-joie que tes seins! et ton pubis un pré mizotte.
douce, docile, joliment lignée de veines bleu marial, fraîche ardente, fleurant l’algue, plantureuse et prairiale, ombrée, ambrée, offerte, ouverte,
Fin nue et toute neuve, tu es la femme à son orient. Je recueille tes premières volontés.
****
Si, le regard offert à la terre comme au ciel, tu espères quelque chose de doux, de fauve, de vif, de musqué, de pur, de troublant, d’éperdu, qui tienne de la danse sous l’eau et de la lutte en l’air, du jeu panique et de l’ordalie du fer rose, de la lyre sauvage et de l’accord parfait, va et viens!
Si, blessure bienheureuse, tu désires la pulpe chaude et le baume de salive et le linge de brume et le soc dans la mer et le souffle du cerf aux bois en fleur et le foulage des pétales et le tanin sanglant, viens et va!
Si batailleuse que tu te veuilles, ne redoute pas ma victoire, j’ai prévu ta retraite aux flambeaux. Va dans les rues, et reviens-moi nue!
Si tu cherches la légende du Cœur jadis, la trace d’Amour le Vagabond sous les ponts d’arc-en-ciel, le voile de la mariée au bec de la cigogne, prends mon cœur en marche... qui bat vers les étoiles!... et regarde arriver le poème du monde sur les ailes des années-lumière. Tu liras directement dans mon moyen âge, ma Rome ou ma préhistoire, et je serai ton almanach.
Si t’appelle à lui l’Oiseau-Chat ou le Violoncelle- Androgyne, je traverserai l’aura de ton corps, le fluide de ton âme dont j’ai perçu les signes de toute l’éternité dans mes songes de lycéen. À l’école de la vie, je me fis le sujet de ton verbe adorable.
****
Orant et adorant l’aveugle petit dieu, la sainte est nue en cheveux longs et or à la chapelle blanche.
Tes ongles précis me ravissent: on croirait, lorsque tu m’en caresses, que des mésanges nonnettes se font le bec sur la branche de mon ventre.
la tête du phallus comme un cœur renversé
Consacre-moi de tes intimes huiles, je serai l’oint de la Femme.
Ô paradis paradoxal! Ô volcanique volupté!
toi vers moi pour toi sous moi en toi unie à moi qui deviens toi
caressée jusqu’au cœur
*****
Henri Pichette, Apoèmes, suivi de Lambeaux d'un manuscrit d'amour et de Fragments du "Sélénite", Paris, Gallimard, 1995

viernes, 6 de agosto de 2010

Jacques Roubaud (1932)

La historia no tiene recuerdos

La historia no tiene recuerdos.

Cada imagen de ti –me refiero a las que tengo entre mi manos, delante de mis ojos, sobre los papeles – cada imagen evoca el rastro de un reconocimiento, lo ilumina,

Sin embargo es pasada, son pasadas, cada una y todas, no constituyen en sus configuraciones ninguna vida, ningún sentido, ninguna lección, ningún fin.

Tu voz que se desplaza emitiendo un zumbido en el grabador, oigo los esfuerzos de tu aliento, en la noche, frente al grabador cercano a tu cama.

La oigo igual luego de cientos de noches, y sin embargo no existe en ella nada de un presente, nada que la magia mecánica haya podido, por los vestigios de la mímesis, trasladar de ninguno de tus momentos, plenos, separados, difíciles de aliento, pasados, para estar ahí en tu nombre, como un recurso.

Y es por eso que quizá, tú estás en ellas, vista y voz, irremediablemente, muerta.

Y es por eso también que la vida que te queda, si te queda, está impresa en mí, entremezclada en mí como un sudario, negándose a deshacerse.

Y ceder como tu carne a la complaciente descomposición inimaginable, e inmovilizarse como la imagen y el habla en los paréntesis documentales. Esta vida que es esto:

Tu olor, tu sabor, el poder tocarte.

Jacques Roubaud, Quelque chose noir, Gallimard, Paris, 2001.

L’histoire n’a pas de souvenirs./Chaque image de toi –je parle de celles qui sont dans mes mains, devant mes yeux, sur les papiers –chaque image touche la trace d’une reconnaissance, l’illumine,//Mais elle est pourtant révolue, elles sont révolues, chacune et toutes, ne constituent en leurs configurations aucune vie, aucun sens, aucune leçon, aucun but.// Ta voix se déplaçant en bruissant dans le magnétophone, j’entends les efforts de ton souffle, dans la nuit, devant le magnétophone à ton lit.// Je l‘entends après des centaines de nuits inchangée et pourtant il n’y a rien en elle d’un présent, rien que la magie mécanique ait pu, par la mimésis en limailles, translater d’aucun de tes moments, pleins, séparés, difficiles de souffle, révolus, pour être là en ton nom, comme un recours.//Et c’est pourquoi peut-être, tu es en elles, vue, et vois, le plus irrémédiablement, morte.//Et c’est pourquoi aussi la vie qui te reste, s’il te reste, est imprimée en moi, suaire, entremêlée en moi, refusant de se défaire.//Et de ne céder comme ta chair, à la complaisante décomposition non imaginable, et de s’immobiliser comme l’image et la parole dans les parenthèses documentaires. Cette vie qui est cela:// Ton odeur, ton goût, le toucher de toi.//

martes, 3 de agosto de 2010

Jude Stéfan (1930)


Que la mano de mujer
de lujuria me cure
que la risa del imbécil
me cure de la soberbia
que un sueño vivo
del aburrimiento me cure
que la universal muerte
me cure del odio
que el triunfo de lo vulgar
de la cólera me cure
que el inocente suicidio
me cure de la avaricia
que no me incline a nada
más que inclinarme a nada.

(Ejercicio espiritual.)

Jude Stéfan, À la vieille Parque, Paris, Gallimard, 1993.
Que la main de femme/de luxure me guérisse/que le rire de l’imbécile/me guérisse de la superbe/qu’un sommeil vivant/de l’ennui me guérisse/que l’universelle mort/me guérisse de la haine/que le triomphe du vulgaire/de la colère me guérisse/que l’innocent suicide/me guérisse d’avarice/que je n’incline à rien/qu’à n’incliner à rien. (Exercice spirituel.)

miércoles, 14 de julio de 2010

Philippe Jaccottet (1925)

Mundo

Peso de las piedras, de los pensamientos

Anhelos y montañas
no se miden igual

Todavía habitamos otro mundo
tal vez el intervalo

Flores color azul
bocas dormidas
sueño de profundidades

Ustedes matas
de vincas
hablándole de ausencia al que pasa

Serenidad

La sombra que está en la luz
similar a una humareda azul

Poco me importa el comienzo del mundo

Ahora sus hojas se mueven
ahora es un árbol inmenso
del cual toco su afligida madera

Y la luz a través de ella
brilla de lágrimas

Aceptar no se puede
entender no se puede
no se puede querer aceptar ni entender

Avanzamos poco a poco
como un viajante
de un amanecer a otro.

Philippe Jaccotet, Poésie 1946-1967, Paris, Gallimard, 2009

Monde
Poids des pierres,/des pensées//Songes et montagnes/n’ont pas même balance//Nous habitons encore un autre monde/peut-être l’intervalle//Fleurs couleur bleue/bouches endormies/sommeil des profondeurs//Vous pervenches/en foule/parlant d’absence au passant//Sérénité//L’ombre qui est dans la lumière/pareille à une fumée bleue//Peu m’importe le commencement du monde//Maintenant ses feuilles bougent/maintenant c’est un arbre immense/dont je touche le bois navré//Et la lumière à travers lui/brille de larmes//Accepter ne se peut/comprendre ne se peut/on ne peut pas vouloir accepter ni comprendre// On avance peu à peu/comme un colporteur/d’une aube à l’autre//

domingo, 20 de junio de 2010

Liliane Giraudon (1946)

La lección

Alguien le ofreció una copa que rechazó. Nunca aceptaba beber alcohol en público. Tampoco fumaba. Solo marihuana, de noche y, como supe más adelante, exclusivamente la que ella misma cultivaba bajo un ventanal, entre unas cactáceas.
Noté que se obligaba a hablar de manera fragmentada, y por pura conveniencia. Su voz parecía extraña a su cuerpo, como ligeramente desplazada. No pude evitar pensar en una película cuya banda sonora hubiera estado en diferido y con un doblaje demasiado veloz. Esto no hizo más que aumentar el efecto que ella me produjo. Hablaba en un inglés claro y preciso, ensordeciendo las R. Nunca logré saber la verdad acerca de sus orígenes. Le gustaba pasearse sola. Esto también lo descubriría más adelante.
Un rumor le atribuía pasión por las botas y los caballos. El perfume que la envolvía me había remitido al alcanfor, y este descubrimiento, que desencadenó una verdadera desestabilización de todos mis sentidos, había provocado el deseo.
Y sin embargo, era aquello que me resultaba más intolerable en todas las mujeres: esa pantalla olfativa cuya violencia, desde la infancia, me había parecido tan sonora y visible como una armadura. Lejos de ser considerado como un elemento erótico, el recurrir a ese artilugio ponía en evidencia la sorda necesidad de enmascarar una falta secreta. Para mí, eso reforzaba aún más el empalago de la insoportable emanación de todo cuerpo femenino sujeto, como las mareas, a los ciclos de la luna. Había pasado suficiente tiempo recorriendo las playas salvajes que cubrían gran parte de la isla como para saber bastante acerca del tema. Ese olor dulzón de la carne de pescado abandonado, eso era lo que todas las mujeres intentaban tapar.
Su risa, demasiado poco frecuente, deslumbraba. Enseguida, solo tuve un deseo: acercarme a ella. Acercarme, no para poseerla, agarrármela (como decían mis amigos), sino acercarme para poder acceder a su más cruda desnudez, sin maquillaje ni perfume.
Desde el primer día, me obsesionó un único pensamiento. Que me autorice a permanecer recostado a su lado, en un estado de voluptuosidad tal que la penetración, lejos de ser el desenlace inevitable, estaría como por milagro descartada, considerada de la manera más evidente y natural, superflua. Seamos claros: de aquella mujer, había querido desde el primer instante sólo una cosa. Una cosa que ninguna otra mujer me hubiera podido incitar a desear: separar lentamente sus glúteos y posar mi boca abierta sobre su ano de plomo.
Cuando la acompañé de regreso, me habló de lobos. Yo no entendía muy bien lo que pretendía decirme por medio de este animal. Me parece que era algo acerca de perfumes y flores. Tal vez la evocación sorprendente de una imagen que había descubierto aquel día y que representaba una flor que olfateaban los lobos. A no ser que haya sido por los vulgares conejitos que, en la terraza por la que avanzábamos y todo a lo largo del sendero, invadían las rocallas, y que se llaman comúnmente “boca de dragón” .
Así es como empieza mi historia. Se había metido en la cabeza enseñarme a vivir. Lo que digo puede parecer obscuro. Pero para ella, consistía en saber, en cualquier circunstancia, romper brutalmente. Una relación, una carta, una conversación. Un gesto, a veces muy simple, como empujar una puerta. Empezaba y, bruscamente, se interrumpía. Igual con una crema que le encantaba, perfumada al café, y que fue rechazada, una noche, apenas la toqué. La lección que me dio fue perfecta. Otra vez, por ejemplo, cuando dejó de delinear de negro sus ojos, pálidos e irregulares, y éstos adquirieron, de repente, en ese maquillaje inconcluso, una belleza absolutamente enigmática.
Lo que cada uno, por lo general, se esmeraba en realizar, ella concentraba toda su energía en no efectuarlo, despreciando con intensidad lo que ella denominaba ese dejarse llevar que impulsaba a la gente común a acabar el más mínimo acto, como si eso fuera a cambiar algo en su existencia, espantar a la muerte, prolongar la curva de su vida.
La teoría que defendía era la siguiente: todo ser debe, un día u otro, cruzarse con su destroyer. Todas nuestras fuerzas, toda la energía viva de nuestro pensamiento deben mantenernos en un estado de alerta extrema para, llegado el caso, poder identificarlo y alejarnos inmediatamente de él. No obstante, hay un signo que identifica al destroyer. Un signo unívoco y refulgente de sentido: la voracidad. El destroyer resulta ser, para uno, un deglutidor. Una verdadera piel que se pega a los ojos y el funesto desencadenante; un despliegue de acciones desplomadas sobre nosotros para precipitarnos de la categoría de individuos sin destino a la de rescatados por su destroyer.
Pronunciaba el término inglés con verdadero temor, consideraba aberrante su homógrafo francés, estúpidamente naval y militar. Toda su existencia reposaba, noche y día, sobre la alerta extrema puesta en evitar a toda costa este hipotético encuentro. De ahí su incesante ejercicio casi espiritual de la necesaria e iterativa ruptura. Había que romper para estar seguro de no ser roto.
Conservo varias copias de una fotografía fuera de foco en su ventanal, tomada durante una de las sesiones a las que me había convocado. Aparece sobre un costado, lleva puesto un abrigo bien entallado, un monóculo en el ojo, irreconocible.
Nunca publicaré esa fotografía que descansa en el cajón de mi escritorio, cerca de una brújula de cobre. No creo en los métodos de reconstitución. Lo que puedo decir hoy de esta historia es que iba a marcar todo lo que estaba por venir. Mi vida, lo que me queda de ella.
Ha pasado medio siglo. Todavía conservo el recuerdo de aquel encuentro. Sigo pensando en el ojo de bronce que nunca accedió a mostrar ni a mis ojos ni a mi boca.
Abandonó, una noche, y sin dar ninguna explicación, el bungalow donde vivía al otro lado de la isla.
No he olvidado su lección. O más bien, nunca pude reponerme: mis historias siempre acaban brutalmente.

Liliane Giraudon, Fur, P.O.L., Paris, 1992.

domingo, 30 de mayo de 2010

Malcolm de Chazal (1902-1981)

Las formas
De
Su cuerpo
Eran
Su Catecismo.
Les formes/De /Son corps/Etaient/Son /Catéchisme.

Cuando
Se
Presiona
El vientre
Del fuego
La luz
Se ríe
Quand/On /Presse/Le ventre/Du feu/La lumière/Rit.

El gris
Hipnotizado
Por
El blanco
Se durmió.
Le gris/Hypnotisé/Par/Le blanc/S’endormit.

Toda
Piedra
En
El
Muro
Se
Siente
Enterrada
Viva.
Toute /Pierre/Dans/Le /Mur/Se/Sent/Enterrée/Vive.

El ojo
Duerme
Cuando
La boca
Habla
Demasiado.
L’œil/Dort/Quand/La bouche/Parle/Trop.

El ojo
Sustrae
Y
La boca
Agrega
En
El aburrimiento.
L’œil/Soustrait/Et/La bouche/Additionne/Dans /L’ennui.

El agua
Mordida
Por
La ola
Pegó
Un grito.
L’eau/Mordue/Par/La vague/Poussa/Un cri.

Es
Para
Que
Todo
Tenga
Un peso
Que
El espacio
No lo
Tiene.
C’est/Afin/Que/Tout/Ait/Un poids/Que/L’espace/N’en/A pas.

Sólo
El fuego
Tiene
El poder
De
Lamerse
Los ojos.
Seul/Le feu/A/Le pouvoir/De/Se lécher/Les yeux.

Poèmes extraits de Contes et poèmes,
éd. PatriceThierry-L'Éther Vague, 1994.

sábado, 15 de mayo de 2010

Mauro Fabi (1959)

La desgarradora belleza de un árbol
que muere y retiene
todavía un momento sus hojas
aquella gracia distante que solo
lo que se abandona parece poseer
los colores implícitos que tienen las cosas
cuando se acaban
la vida que circunda en el bosque
el canto del follaje y el horizonte
el valle,
el espectáculo increíble
antiguo y nuevo de un crepúsculo.
*
Soñar morir estar muerto
morir de a poco
en un lecho apenas hecho
con los niños jugando
en la habitación contigua
el sonido afelpado de las pantuflas en la
escalera
una silla que se desplaza el olor
de las cosas que habrá que abandonar
la prisa del que te ama

aquel paso imperceptible
de una estación a otra
de una vida a la otra que se anuncia
en un golpe de viento
en la mancha de luz que se extiende
sobre el pavimento.

La struggente bellezza di un albero/che muore il suo/trattenere ancora un poco le foglie/quella grazia distante che solo ciò/che si abbandona mostra di possedere/quei colori impliciti che hanno le cose/quando si esauriscono/la vita che gli sta intorno nel bosco/il canto delle fronde e l'orizzonte/la valle,/lo spettacolo incredibile/antico e nuovo di un tramonto.//
Sognare di morire di esser morto di/morire a poco a poco/in un letto appena fatto/con i bambini che giocano/nella stanza accanto/il rumore felpato di pantofole sulle/scale/una sedia che si sposta l'odore/di cose che si dovranno abbandonare/la premura di chi ti vuole bene
quel passaggio impercettibile/da una stagione all'altra/da una vita all'altra che si annuncia/in un colpo di vento/nella macchia di luce che si allarga/sul pavimento.//


Mauro Fabi, Il dominio dei morti. (Poezibao.typepad.com)

viernes, 7 de mayo de 2010

Jean Luc Parant (1944)

Estamos lejos, tan lejos de todo el universo, que nuestros ojos, a los cuales no vemos y que están sin embargo tan cerca de nosotros, nos muestran hasta qué punto estamos lejos.
Estamos lejos de lo que está lejos, pero también de todo lo que está cerca. Porque estamos en un espacio sin fin y, en un espacio sin fin, si todo está lejos todo está cerca también. Y si nada está cerca, nada está lejos tampoco.
Si no nos tocásemos, no existiríamos. Nuestro tacto nos salvó la vida. El poder de nuestras manos será siempre más fuerte que el de nuestros ojos.
Estamos en un espacio tan vasto que nos ha alejado tanto de todo que ya no hay nada que podamos alcanzar con nuestras manos sin antes haberlo alcanzado con los ojos. Habitamos un espacio tan vasto que nos ha alejado tanto unos de otros que cuando nos tocamos, vivimos una hazaña, cuando nos apareamos, vivimos el milagro que nos hace nacer.
Nos tocamos para reducir el espacio inmenso que nos separa a unos de otros e, ínfimos, poder seguir existiendo en el infinito.
Estamos tan lejos, el espacio es tan vasto en todas partes alrededor que nunca estamos lo suficientemente cerca para poder tocarnos, para poder unirnos al otro, a los otros, al mundo que nos rodea.
Si con nuestros ojos nos proyectamos tan infinitamente lejos tan rápido, es porque estamos muy alejados de todo, ocultos en el fondo del universo. Con nuestros ojos, volamos apenas se abren, hacemos miles de pasos en el espacio, corremos, escapamos a la velocidad de la luz en el cielo. Vemos pero rozamos el espacio, acariciamos el mundo. Ya no tocamos, estamos demasiado lejos, pronto ya no podremos aparearnos, no podremos ir tan lejos en la noche para hacer nacer el día tan cercano que se avecina.
Estamos desapareciendo en la tierra y en el cielo.



Nous sommes loin, si loin de tout l’univers, que nos yeux, que nous ne voyons pas et qui sont pourtant si près de nous, nous montrent à quel point nous sommes loin.
Nous sommes loin de tout ce qui est loin, mais aussi de tout ce qui est près. Car nous sommes dans un espace sans fin et, dans un espace sans fin, si tout est loin tout est près aussi. Et si rien n’est près, rien n’est loin non plus.
Si nous ne touchions pas, nous n’existerions pas. Notre toucher nous a sauvé la vie. La puissance de nos mains sera toujours plus forte que celle de nos yeux.
Nous sommes dans un espace si grand qui nous a tant éloignés de tout que nous ne pouvons plus rien atteindre des mains sans l’avoir déjà atteint des yeux. Nous sommes dans un espace si grand qui nous a tant éloignés les uns des autres que quand nous nous touchons, nous vivons un exploit, quand nous nous accouplons nous vivons le miracle qui nous a fait naître.
Nous nous touchons pour réduire l’espace immense qui nous sépare les uns des autres et, infimes, pouvoir encore exister dans l’infini.
Nous sommes si loin, l’espace est si grand partout tout autour de nous que nous ne sommes jamais assez près pour pouvoir tout toucher, pour pouvoir être lié à l’autre, aux autres, au monde qui nous entoure.
Si avec nos yeux nous nous projetons si infiniment loin si vite, c’est parce que nous sommes très éloignés de tout, enfouis au fin fond de l’univers. Avec nos yeux, nous volons à peine ils s’ouvrent, nous faisons des milliers de pas dans l’espace, nous courons, nous filons à la vitesse de la lumière dans le ciel. Nous voyons mais nous frôlons l’espace, nous effleurons le monde. Nous ne touchons plus, nous sommes trop loin, bientôt nous ne pourrons plus nous accoupler, nous ne pourrons plus aller si loin dans la nuit pour faire naître le jour très près devant nous. Nous sommes en train de disparaître sur la terre et dans le ciel.

Jean Luc Parant, Le Je des yeux, Atelier la Feugraie, 2010, pp. 27 & 28

martes, 4 de mayo de 2010

Yves di Manno (1954)

Perros en la llanura

la mujer sentada, no
tiene rostro, ninguna

sombra altera
el pavor de su mirada

sin cesar
sigue esa

ascesis, la inmovilidad
hace las veces de

gesto, lo que
en ella resplandece le

recuerda la blancura
de la pieza

donde reina
paciente sobre la tela

desfigurada, muda

un perro salta
y atraviesa

la llanura, el sillón está
en el ángulo (un muerto

se ha sentado en él
pero nadie lo percibe) el trigo

se recuesta
un niño

juega en el pasto
el viento borra

sus rasgos, la pluma
sangra exhumando

en el color un signo blanco

¿Son esas las llanuras esas
las Arenas? Que las mujeres

contemplan, lívidas desde
sus sillas, tras los muros

en las piezas en donde
no entra el viento? Atentas

al murmullo del niño
que dormita, a los rumores

de la jauría, a la sombra perfilada
sobre la extensión adversa

del perro que
se acerca e irrumpe

fuera del campo?

(también encontramos vasos
tazas sin

asas, teteras
invisibles mesas
para sentarse

(el paisaje no
tiene borde la materia

vuelve a surgir se revela
frágil surcada por

apliques negros y blancos

el cuadro era el mismo
Y en la habitación inversa

Vuelven los rostros
(si nunca tienen

rasgos es
porque planea sobre ellos

el peso de una
antigua sombra

Una mujer está sentada.

Un perro irrumpe.

La llanura está vacía.

El antro desierto.

En otra parte solo la noche
Le habla a la noche.

Yves di Manno: Un Pré, Flammarion, 2003.
La femme assise n’a/pas de visage, aucune/ombre n’altère/l’effroi de son regard/il n’y a pas/ de cesse à cette/ascèse, l’immobilité/lui tient/lieu de geste, ce qui/luit en lui/rappelle la blancheur/de la pièce/où elle règne/patiente sur la toile/défigurée, muette/un chien bondit/et traverse/la plaine, le fauteuil est/dans l’angle (un mort/s’y est assis mais nul/ne l’aperçoit) le blé/se couche/ un enfant/joue dans l’herbe/le vent biffe/ses traits, la plume/saigne en exhumant/ dans la couleur un signe blanc/ sont-ce ces plaines ces/ arènes ? que les femmes/ contemplent, livides sur/leur chaise, emmurées/dans les pièces ou le vent/n’entre pas ? attentives ?/ au murmure de l’enfant/qui sommeille, aux rumeurs/ de la meute, à l’ombre profilée/sur la campagne adverse/du chien qui/se rapproche et jaillit/hors du champ ?/(on trouve aussi des verres/des tasses sans/anses des théières/invisibles des tables/où l’on s’assied/ (le paysage n’a/ pas de bord la matière/resurgit se révèle/frêle sillonnée par/les aplats noirs et blancs/le cadre était le même/ et dans la chambre inverse/les visages reviennent/s’ils n’ont jamais/des traits c’est/que plane sur eux/le poids d’une/ombre ancienne/Une femme est assise./Un chien surgit./La plaine est vide./L’antre désert./ Ailleurs seule la nuit/parle à la nuit.//

sábado, 27 de febrero de 2010

Анна Андреевна Ахматова (1889-1966)

 
  
«Ведь где-то есть простая жизнь и свет...»

Ведь где-то есть простая жизнь и свет,
Прозрачный, теплый и веселый...
Там с девушкой через забор сосед
Под вечер говорит, и слышат только пчелы
Нежнейшую из всех бесед.

А мы живем торжественно и трудно
И чтим обряды наших горьких встреч,
Когда с налету ветер безрассудный
Чуть начатую обрывает речь.

Но ни на что не променяем пышный
Гранитный город славы и беды,
Широких рек сияющие льды,
Бессолнечные, мрачные сады
И голос Музы еле слышный.

1915
En algún sitio existe una vida simple y un mundo
Transparente, tibio y alegre... Allí,
Hay una niña que desde la empalizada habla
con su vecino al atardecer, y solo las abejas escuchan
El más tierno de todos los discursos.

La nuestra, en cambio, es solemne y difícil,
Y de nuestros amargos encuentros respetamos los ritos,
Cuando el viento insensato de un golpe
Rompe el discurso apenas iniciado.

Más por nada en el mundo cambiaríamos la opulenta
Granítica ciudad de la gloria y de la desventura,
Los espléndidos hielos de los anchos ríos,
Los oscuros, sombríos jardines
Y la voz de la Musa apenas perceptible.

1915
In qualche luogo c’è una vita semplice e un mondo/Trasparente, tiepido e gaio... Là/Con una fanciulla attraverso lo steccato parla/Verso sera il vicino, ed ascoltano solo le api/Il più tenero di tutti i discorsi//La nostra invece è solenne e difficile,/E i riti rispettiamo dei nostri amari incontri,/ Quando il vento insensato d’un colpo/Rompe il discorso appena iniziato.// Ma per nessuna cosa scambieremo l’opulenta/Granitica città della gloria e della sventura,/I ghiacci splendenti dei larghi fiumi,/I non assolati, cupi giardini/E la voce della Musa appena percettibile./

(Luna allo Zenit e altre poesie, Firenze, Passigli, 2007)