domingo, 30 de mayo de 2010

Malcolm de Chazal (1902-1981)

Las formas
De
Su cuerpo
Eran
Su Catecismo.
Les formes/De /Son corps/Etaient/Son /Catéchisme.

Cuando
Se
Presiona
El vientre
Del fuego
La luz
Se ríe
Quand/On /Presse/Le ventre/Du feu/La lumière/Rit.

El gris
Hipnotizado
Por
El blanco
Se durmió.
Le gris/Hypnotisé/Par/Le blanc/S’endormit.

Toda
Piedra
En
El
Muro
Se
Siente
Enterrada
Viva.
Toute /Pierre/Dans/Le /Mur/Se/Sent/Enterrée/Vive.

El ojo
Duerme
Cuando
La boca
Habla
Demasiado.
L’œil/Dort/Quand/La bouche/Parle/Trop.

El ojo
Sustrae
Y
La boca
Agrega
En
El aburrimiento.
L’œil/Soustrait/Et/La bouche/Additionne/Dans /L’ennui.

El agua
Mordida
Por
La ola
Pegó
Un grito.
L’eau/Mordue/Par/La vague/Poussa/Un cri.

Es
Para
Que
Todo
Tenga
Un peso
Que
El espacio
No lo
Tiene.
C’est/Afin/Que/Tout/Ait/Un poids/Que/L’espace/N’en/A pas.

Sólo
El fuego
Tiene
El poder
De
Lamerse
Los ojos.
Seul/Le feu/A/Le pouvoir/De/Se lécher/Les yeux.

Poèmes extraits de Contes et poèmes,
éd. PatriceThierry-L'Éther Vague, 1994.

sábado, 15 de mayo de 2010

Mauro Fabi (1959)

La desgarradora belleza de un árbol
que muere y retiene
todavía un momento sus hojas
aquella gracia distante que solo
lo que se abandona parece poseer
los colores implícitos que tienen las cosas
cuando se acaban
la vida que circunda en el bosque
el canto del follaje y el horizonte
el valle,
el espectáculo increíble
antiguo y nuevo de un crepúsculo.
*
Soñar morir estar muerto
morir de a poco
en un lecho apenas hecho
con los niños jugando
en la habitación contigua
el sonido afelpado de las pantuflas en la
escalera
una silla que se desplaza el olor
de las cosas que habrá que abandonar
la prisa del que te ama

aquel paso imperceptible
de una estación a otra
de una vida a la otra que se anuncia
en un golpe de viento
en la mancha de luz que se extiende
sobre el pavimento.

La struggente bellezza di un albero/che muore il suo/trattenere ancora un poco le foglie/quella grazia distante che solo ciò/che si abbandona mostra di possedere/quei colori impliciti che hanno le cose/quando si esauriscono/la vita che gli sta intorno nel bosco/il canto delle fronde e l'orizzonte/la valle,/lo spettacolo incredibile/antico e nuovo di un tramonto.//
Sognare di morire di esser morto di/morire a poco a poco/in un letto appena fatto/con i bambini che giocano/nella stanza accanto/il rumore felpato di pantofole sulle/scale/una sedia che si sposta l'odore/di cose che si dovranno abbandonare/la premura di chi ti vuole bene
quel passaggio impercettibile/da una stagione all'altra/da una vita all'altra che si annuncia/in un colpo di vento/nella macchia di luce che si allarga/sul pavimento.//


Mauro Fabi, Il dominio dei morti. (Poezibao.typepad.com)

viernes, 7 de mayo de 2010

Jean Luc Parant (1944)

Estamos lejos, tan lejos de todo el universo, que nuestros ojos, a los cuales no vemos y que están sin embargo tan cerca de nosotros, nos muestran hasta qué punto estamos lejos.
Estamos lejos de lo que está lejos, pero también de todo lo que está cerca. Porque estamos en un espacio sin fin y, en un espacio sin fin, si todo está lejos todo está cerca también. Y si nada está cerca, nada está lejos tampoco.
Si no nos tocásemos, no existiríamos. Nuestro tacto nos salvó la vida. El poder de nuestras manos será siempre más fuerte que el de nuestros ojos.
Estamos en un espacio tan vasto que nos ha alejado tanto de todo que ya no hay nada que podamos alcanzar con nuestras manos sin antes haberlo alcanzado con los ojos. Habitamos un espacio tan vasto que nos ha alejado tanto unos de otros que cuando nos tocamos, vivimos una hazaña, cuando nos apareamos, vivimos el milagro que nos hace nacer.
Nos tocamos para reducir el espacio inmenso que nos separa a unos de otros e, ínfimos, poder seguir existiendo en el infinito.
Estamos tan lejos, el espacio es tan vasto en todas partes alrededor que nunca estamos lo suficientemente cerca para poder tocarnos, para poder unirnos al otro, a los otros, al mundo que nos rodea.
Si con nuestros ojos nos proyectamos tan infinitamente lejos tan rápido, es porque estamos muy alejados de todo, ocultos en el fondo del universo. Con nuestros ojos, volamos apenas se abren, hacemos miles de pasos en el espacio, corremos, escapamos a la velocidad de la luz en el cielo. Vemos pero rozamos el espacio, acariciamos el mundo. Ya no tocamos, estamos demasiado lejos, pronto ya no podremos aparearnos, no podremos ir tan lejos en la noche para hacer nacer el día tan cercano que se avecina.
Estamos desapareciendo en la tierra y en el cielo.



Nous sommes loin, si loin de tout l’univers, que nos yeux, que nous ne voyons pas et qui sont pourtant si près de nous, nous montrent à quel point nous sommes loin.
Nous sommes loin de tout ce qui est loin, mais aussi de tout ce qui est près. Car nous sommes dans un espace sans fin et, dans un espace sans fin, si tout est loin tout est près aussi. Et si rien n’est près, rien n’est loin non plus.
Si nous ne touchions pas, nous n’existerions pas. Notre toucher nous a sauvé la vie. La puissance de nos mains sera toujours plus forte que celle de nos yeux.
Nous sommes dans un espace si grand qui nous a tant éloignés de tout que nous ne pouvons plus rien atteindre des mains sans l’avoir déjà atteint des yeux. Nous sommes dans un espace si grand qui nous a tant éloignés les uns des autres que quand nous nous touchons, nous vivons un exploit, quand nous nous accouplons nous vivons le miracle qui nous a fait naître.
Nous nous touchons pour réduire l’espace immense qui nous sépare les uns des autres et, infimes, pouvoir encore exister dans l’infini.
Nous sommes si loin, l’espace est si grand partout tout autour de nous que nous ne sommes jamais assez près pour pouvoir tout toucher, pour pouvoir être lié à l’autre, aux autres, au monde qui nous entoure.
Si avec nos yeux nous nous projetons si infiniment loin si vite, c’est parce que nous sommes très éloignés de tout, enfouis au fin fond de l’univers. Avec nos yeux, nous volons à peine ils s’ouvrent, nous faisons des milliers de pas dans l’espace, nous courons, nous filons à la vitesse de la lumière dans le ciel. Nous voyons mais nous frôlons l’espace, nous effleurons le monde. Nous ne touchons plus, nous sommes trop loin, bientôt nous ne pourrons plus nous accoupler, nous ne pourrons plus aller si loin dans la nuit pour faire naître le jour très près devant nous. Nous sommes en train de disparaître sur la terre et dans le ciel.

Jean Luc Parant, Le Je des yeux, Atelier la Feugraie, 2010, pp. 27 & 28

martes, 4 de mayo de 2010

Yves di Manno (1954)

Perros en la llanura

la mujer sentada, no
tiene rostro, ninguna

sombra altera
el pavor de su mirada

sin cesar
sigue esa

ascesis, la inmovilidad
hace las veces de

gesto, lo que
en ella resplandece le

recuerda la blancura
de la pieza

donde reina
paciente sobre la tela

desfigurada, muda

un perro salta
y atraviesa

la llanura, el sillón está
en el ángulo (un muerto

se ha sentado en él
pero nadie lo percibe) el trigo

se recuesta
un niño

juega en el pasto
el viento borra

sus rasgos, la pluma
sangra exhumando

en el color un signo blanco

¿Son esas las llanuras esas
las Arenas? Que las mujeres

contemplan, lívidas desde
sus sillas, tras los muros

en las piezas en donde
no entra el viento? Atentas

al murmullo del niño
que dormita, a los rumores

de la jauría, a la sombra perfilada
sobre la extensión adversa

del perro que
se acerca e irrumpe

fuera del campo?

(también encontramos vasos
tazas sin

asas, teteras
invisibles mesas
para sentarse

(el paisaje no
tiene borde la materia

vuelve a surgir se revela
frágil surcada por

apliques negros y blancos

el cuadro era el mismo
Y en la habitación inversa

Vuelven los rostros
(si nunca tienen

rasgos es
porque planea sobre ellos

el peso de una
antigua sombra

Una mujer está sentada.

Un perro irrumpe.

La llanura está vacía.

El antro desierto.

En otra parte solo la noche
Le habla a la noche.

Yves di Manno: Un Pré, Flammarion, 2003.
La femme assise n’a/pas de visage, aucune/ombre n’altère/l’effroi de son regard/il n’y a pas/ de cesse à cette/ascèse, l’immobilité/lui tient/lieu de geste, ce qui/luit en lui/rappelle la blancheur/de la pièce/où elle règne/patiente sur la toile/défigurée, muette/un chien bondit/et traverse/la plaine, le fauteuil est/dans l’angle (un mort/s’y est assis mais nul/ne l’aperçoit) le blé/se couche/ un enfant/joue dans l’herbe/le vent biffe/ses traits, la plume/saigne en exhumant/ dans la couleur un signe blanc/ sont-ce ces plaines ces/ arènes ? que les femmes/ contemplent, livides sur/leur chaise, emmurées/dans les pièces ou le vent/n’entre pas ? attentives ?/ au murmure de l’enfant/qui sommeille, aux rumeurs/ de la meute, à l’ombre profilée/sur la campagne adverse/du chien qui/se rapproche et jaillit/hors du champ ?/(on trouve aussi des verres/des tasses sans/anses des théières/invisibles des tables/où l’on s’assied/ (le paysage n’a/ pas de bord la matière/resurgit se révèle/frêle sillonnée par/les aplats noirs et blancs/le cadre était le même/ et dans la chambre inverse/les visages reviennent/s’ils n’ont jamais/des traits c’est/que plane sur eux/le poids d’une/ombre ancienne/Une femme est assise./Un chien surgit./La plaine est vide./L’antre désert./ Ailleurs seule la nuit/parle à la nuit.//