jueves, 26 de agosto de 2010

Sylvia Plath (1932-1963)













Soy vertical
Pero quisiera ser horizontal.
No soy un árbol cuya raíz en la tierra
Absorbe minerales y amor materno
Para que cada marzo mis hojas resplandezcan,
Tampoco soy la belleza de un macizo de flores
Que suscita todo tipo de exclamaciones por sus colores espectaculares
Ignorando que pronto habré de perder todos mis pétalos.
Comparados a mí, un árbol es inmortal
Y una flor, pequeña, pero más llamativa,
Y quisiera poseer la longevidad de uno y la audacia de la otra.

Esta noche, bajo la infinitesimal luz de las estrellas,
Los árboles y las flores han despedido sus frescos aromas.
Yo camino entre ellos, sin que ninguno parezca advertirme.
A veces pienso que mientras duermo
Debo parecerme a ellos a la perfección-
Los pensamientos se tornan borrosos.
Me resulta más natural, recostarme .
Entonces el cielo y yo entramos en franca conversación,
Y habré de ser útil cuando finalmente me recueste:
Entonces los árboles por fin tal vez me toquen, y las flores tengan tiempo para mí.

I am vertical
But I would rather be horizontal.
I am not a tree with my root in the soil
Sucking up minerals and motherly love
So that each March I may gleam into leaf,
Nor am I the beauty of a garden bed
Attracting my share of Ahs and spectacularly painted,
Unknowing I must soon unpetal.
Compared with me, a tree is immortal
And a flower-head not tall, but more startling,
And I want the one's longevity and the other's daring.


Tonight, in the infinitesimal light of the stars,
The trees and the flowers have been strewing their cool odors.
I walk among them, but none of them are noticing.
Sometimes I think that when I am sleeping
I must most perfectly resemble them --
Thoughts gone dim.
It is more natural to me, lying down.
Then the sky and I are in open conversation,
And I shall be useful when I lie down finally:
Then the trees may touch me for once, and the flowers have time for me.



sábado, 14 de agosto de 2010

Henri Pichette (1924-2000)

Jirones de un manuscrito amoroso
(Paris, 1948)

Ningún pecado. Prefiero la lógica desfalleciente, en su mecánica literalidad, bella y rebelde, con frecuencia roja, casi descabellada, a veces miel, a veces viscosa, la lógica de una mariposa, de una flor carnívora o de una uña de mujer.
...
La Iglesia suprimió la razón en nombre del Espíritu Santo. Más, transportada por el amor, mi razón es la cosa de espíritu-mente excelente que vuela en el espacio de tu alma. Mi demonio primaveral nidifica en la mielga de tus muslos suaves.
...
(el sexo siempre luego del sexo y frente siempre al otro sexo ávido y listo a jugarse al número del edén) (el sexo árbol de la vida, el sexo musageta, el sexo clave de los sueños) decididamente el Sexo lleva la voz cantante.
...
Mi pariente, mi transparente, mi hermana enemiga! tus nocturnas locuras están impregnadas de lucidez. Resulta normal que llegue a delirarte, tan cierto es que nadie sigue los designios de su corazón.
...
Corazones en su punto cúlmine al servicio de cerebros encendidos por las ganas locas y muy-positivimente lógicas de hacer el amor y perfeccionar el amor!
****
Tengo los dos ojos, los dos grandes ojos abiertos, los dos grandes ojos felinos, los dos bellos ojos felinos, los dos bellos grandes ojos claros y oscuros de la Mujer sobre mi almohada. Sus ojos donde ver
tanto el mar fosforescente,
o el prado ultraflorido,
a veces las rosas al despuntar el día,
recién las violetas al bajar el sol,
allí, agua que parece dormir
– un mar plano calmo sin bruma ni vela ni e muda
...
Bajarán, los ojos. Serán gemas, los ojos, como los de un demonio que inicia una plegaria.
...
Tus dunas se estremecen con mi procesión de besos. ¡Montes de gozo son tus pechos ! y tu pubis un prado salobre.
...
suave, dócil, bellamente delineada de venas azul virginal, fresca ardiente, rozando el alga, abundante y primaveral, sombría, ambarina, ofrecida, abierta,
...
Final desnudo y completamente nuevo, eres la mujer en su oriente. Yo recojo tus primeras voluntades.
****

Si, al ofrecer la mirada tanto a la tierra como al cielo, estás a la espera de algo suave, feroz, vivaz, almizcleño, puro y perturbador, apasionado, que contenga la danza bajo el agua y la lucha en el aire, juegos de miedo y la ordalía del hierro candente, la lira salvaje y el acuerdo perfecto, ven y ve!
Si, herida bienaventurada, deseas la pulpa cálida y el bálsamo de saliva y el manto de bruma y la reja en el mar y el aliento del ciervo en los bosques en flor y el roce de los pétalos y el tanino sangriento, ven y ve!
Si luchadora como dices ser, no temes mi victoria, te tengo previsto un desfile de antorchas . ¡Sal a las calles, y vuelve a mí desnuda!
Si buscas la leyenda del Corazón de antaño, la huella del Amor, el Vagabundo bajo los puentes de arco iris, el velo de novia y el pico de cigüeña, toma mi corazón en marcha... que late hasta las estrellas!... Y mira cómo llega el poema del mundo sobre las alas de los años luz. Leerás directamente en mi Edad Media, mi Roma o mi prehistoria, y yo seré tu almanaque.
Si a él te invoca el Pájaro-Gato o el Violoncello-Andrógino, atravesaré el aura de tu cuerpo, el fluido de tu alma cuyos signos de eternidad percibí en mis sueños de joven estudiante. En la escuela de la vida, me transformé en sujeto de tu verbo adorable.
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Orando y adorando al pequeño dios ciego, la santa está desnuda con su larga caballera de oro en la capilla blanca.
...
Tus uñas precisas me cautivan: se diría que, cuando me acarician, carboneros palustres se hacen el pico sobre la rama de mi vientre.
...
la cabeza del falo como un corazón invertido
...
Conságrame con tus aceites íntimos, seré el ungido de la Mujer.
...
¡Oh paraíso paradojal! ¡Oh volcánica voluptuosidad!
tú hacia mí para ti sobre mí en ti unida a mí devenida en tú
acariciada hasta el corazón
*******

Lambeaux d’un manuscrit d’amour
(Paris, 1948)

Pas de péché. Je préfère la logique syncopée, mot-à-motrice, belle et rebelle, plusieurs fois rouge, à un cheveu d’être folle, tour à tour miel et glu, la logique d’un papillon, d’une fleur carnivore ou d’un ongle de femme.
L’Église a donné tort à la raison au nom du Saint-Esprit. Or, transportée d’amour, ma raison est la chose d’esprit excellente qui vole dans l’espace de ton âme. Mon démon printanier nidifie à la fourche de tes jambes suaves.
(le sexe toujours après le sexe et devant toujours l’autre sexe avide et prompt à faire jouer le chiffre d’un éden) (le sexe arbre de vie, le sexe musagète, le sexe clef des songes) décidemment le Sexe a la voix capitale au chapitre.
Ma parente, ma transparente, ô ma sœur ennemie! tes nocturnes folies baignent dans la lucidité. Il est normal que j’en vienne à te délirer, tant est vrai que personne ne tient les commandes de son cœur.
Cœurs battant leur plein au service des cerveaux embrasés par l’envie folle et très-positivement logique de faire et de parfaire l’amour!
****
J’ai les deux yeux, les deux grands yeux fendus, les deux beaux yeux félins, les deux beaux grands yeux clairs et sombres de la Femme sur mon oreiller. Ses yeux où voir
Tantôt la mer phosphorescente,
ou la prairie ultrafleurie
quelquefois les roses de la pointe du jour,
tout à l’heure les violettes du jour frisant, là, de l’eau qui a l’air de dormir
_une mer plane coite sans brume ni voile ni e muet
Ils descendront, les yeux. Ils seront escarboucles, les yeux, comme d’un démon qui prie.
Tes dunes frissonnent quand mes baisers font caravane. Des monts-joie que tes seins! et ton pubis un pré mizotte.
douce, docile, joliment lignée de veines bleu marial, fraîche ardente, fleurant l’algue, plantureuse et prairiale, ombrée, ambrée, offerte, ouverte,
Fin nue et toute neuve, tu es la femme à son orient. Je recueille tes premières volontés.
****
Si, le regard offert à la terre comme au ciel, tu espères quelque chose de doux, de fauve, de vif, de musqué, de pur, de troublant, d’éperdu, qui tienne de la danse sous l’eau et de la lutte en l’air, du jeu panique et de l’ordalie du fer rose, de la lyre sauvage et de l’accord parfait, va et viens!
Si, blessure bienheureuse, tu désires la pulpe chaude et le baume de salive et le linge de brume et le soc dans la mer et le souffle du cerf aux bois en fleur et le foulage des pétales et le tanin sanglant, viens et va!
Si batailleuse que tu te veuilles, ne redoute pas ma victoire, j’ai prévu ta retraite aux flambeaux. Va dans les rues, et reviens-moi nue!
Si tu cherches la légende du Cœur jadis, la trace d’Amour le Vagabond sous les ponts d’arc-en-ciel, le voile de la mariée au bec de la cigogne, prends mon cœur en marche... qui bat vers les étoiles!... et regarde arriver le poème du monde sur les ailes des années-lumière. Tu liras directement dans mon moyen âge, ma Rome ou ma préhistoire, et je serai ton almanach.
Si t’appelle à lui l’Oiseau-Chat ou le Violoncelle- Androgyne, je traverserai l’aura de ton corps, le fluide de ton âme dont j’ai perçu les signes de toute l’éternité dans mes songes de lycéen. À l’école de la vie, je me fis le sujet de ton verbe adorable.
****
Orant et adorant l’aveugle petit dieu, la sainte est nue en cheveux longs et or à la chapelle blanche.
Tes ongles précis me ravissent: on croirait, lorsque tu m’en caresses, que des mésanges nonnettes se font le bec sur la branche de mon ventre.
la tête du phallus comme un cœur renversé
Consacre-moi de tes intimes huiles, je serai l’oint de la Femme.
Ô paradis paradoxal! Ô volcanique volupté!
toi vers moi pour toi sous moi en toi unie à moi qui deviens toi
caressée jusqu’au cœur
*****
Henri Pichette, Apoèmes, suivi de Lambeaux d'un manuscrit d'amour et de Fragments du "Sélénite", Paris, Gallimard, 1995

viernes, 6 de agosto de 2010

Jacques Roubaud (1932)

La historia no tiene recuerdos

La historia no tiene recuerdos.

Cada imagen de ti –me refiero a las que tengo entre mi manos, delante de mis ojos, sobre los papeles – cada imagen evoca el rastro de un reconocimiento, lo ilumina,

Sin embargo es pasada, son pasadas, cada una y todas, no constituyen en sus configuraciones ninguna vida, ningún sentido, ninguna lección, ningún fin.

Tu voz que se desplaza emitiendo un zumbido en el grabador, oigo los esfuerzos de tu aliento, en la noche, frente al grabador cercano a tu cama.

La oigo igual luego de cientos de noches, y sin embargo no existe en ella nada de un presente, nada que la magia mecánica haya podido, por los vestigios de la mímesis, trasladar de ninguno de tus momentos, plenos, separados, difíciles de aliento, pasados, para estar ahí en tu nombre, como un recurso.

Y es por eso que quizá, tú estás en ellas, vista y voz, irremediablemente, muerta.

Y es por eso también que la vida que te queda, si te queda, está impresa en mí, entremezclada en mí como un sudario, negándose a deshacerse.

Y ceder como tu carne a la complaciente descomposición inimaginable, e inmovilizarse como la imagen y el habla en los paréntesis documentales. Esta vida que es esto:

Tu olor, tu sabor, el poder tocarte.

Jacques Roubaud, Quelque chose noir, Gallimard, Paris, 2001.

L’histoire n’a pas de souvenirs./Chaque image de toi –je parle de celles qui sont dans mes mains, devant mes yeux, sur les papiers –chaque image touche la trace d’une reconnaissance, l’illumine,//Mais elle est pourtant révolue, elles sont révolues, chacune et toutes, ne constituent en leurs configurations aucune vie, aucun sens, aucune leçon, aucun but.// Ta voix se déplaçant en bruissant dans le magnétophone, j’entends les efforts de ton souffle, dans la nuit, devant le magnétophone à ton lit.// Je l‘entends après des centaines de nuits inchangée et pourtant il n’y a rien en elle d’un présent, rien que la magie mécanique ait pu, par la mimésis en limailles, translater d’aucun de tes moments, pleins, séparés, difficiles de souffle, révolus, pour être là en ton nom, comme un recours.//Et c’est pourquoi peut-être, tu es en elles, vue, et vois, le plus irrémédiablement, morte.//Et c’est pourquoi aussi la vie qui te reste, s’il te reste, est imprimée en moi, suaire, entremêlée en moi, refusant de se défaire.//Et de ne céder comme ta chair, à la complaisante décomposition non imaginable, et de s’immobiliser comme l’image et la parole dans les parenthèses documentaires. Cette vie qui est cela:// Ton odeur, ton goût, le toucher de toi.//

martes, 3 de agosto de 2010

Jude Stéfan (1930)


Que la mano de mujer
de lujuria me cure
que la risa del imbécil
me cure de la soberbia
que un sueño vivo
del aburrimiento me cure
que la universal muerte
me cure del odio
que el triunfo de lo vulgar
de la cólera me cure
que el inocente suicidio
me cure de la avaricia
que no me incline a nada
más que inclinarme a nada.

(Ejercicio espiritual.)

Jude Stéfan, À la vieille Parque, Paris, Gallimard, 1993.
Que la main de femme/de luxure me guérisse/que le rire de l’imbécile/me guérisse de la superbe/qu’un sommeil vivant/de l’ennui me guérisse/que l’universelle mort/me guérisse de la haine/que le triomphe du vulgaire/de la colère me guérisse/que l’innocent suicide/me guérisse d’avarice/que je n’incline à rien/qu’à n’incliner à rien. (Exercice spirituel.)